ENCARNA Group, innovando desde la tradición

David Jiménez Barbero.

Encarna Group, compañía a la que pertenece CARNIco, y La Finca de Jiménez Barbero , su proyecto estrella, han sido protagonistas de la última edición de Meat Attraction, la feria internacional del sector cárnico celebrada en IFEMA. Además del stand con sus novedades, ha participado en sendas citas del Foro MeaTIC de la mano de David Jiménez Barbero, fundador y responsable del área de producción animal y desarrollo, que intervino en la ponencia sobre Seguridad, calidad e innovación para la competitividad de la industria cárnica, y su hermano Álvaro, fundador, CEO y encargado del área de comercialización y comunicación, ponente de la mesa sobre Innovación del producto cárnico para nuevos estilos de consumo.

 

Expositor de Encarna Group.

Ambos hermanos explicaron la trayectoria de la modélica empresa familiar “que –subrayó Álvaro- ha tenido el ADN innovador desde que empezó” y su aportación al sector. Un proyecto que es referente a nivel internacional.
Tercera generación de ganaderos y carniceros, el origen de La Finca, una innovadora explotación de ganado vacuno situada en la sierra de Madrid donde también se procesa la carne, hay que buscarlo en la toma del testigo del negocio familiar “que es un poco el germen de la innovación de nuestra compañía” al apostar con convencimiento por un sector que no se había renovado “Hace 20 años ningún joven quería ser carnicero”, resume.

Oportunidad en tiempos de crisis

La crisis de las vacas locas, en el año 2000, que supuso un auténtico crack para el sector y puso en serio riesgo su negocio, supuso para ellos su gran oportunidad. “Tuvimos que reinventarnos”, recuerdan. Una buena campaña de comunicación acreditando que su producto era totalmente seguro les hizo no solo recuperar, sino incrementar las ventas. “Eso nos hizo diseñar un negocio como el que hoy es La Finca”. Un modelo pionero en el que realizan y controlan todo el proceso, desde la producción animal, incluida la selección genética o la alimentación natural con piensos de elaboración propia, hasta que el producto cárnico llega al consumidor.
Hace 10 años crearon el concepto de la carne de la Felicidad, basado en tres premisas fundamentales: el bienestar animal, que David prefiere llamar respeto “porque abarca mucho más”, el cuidado del medio ambiente y garantizar la máxima seguridad alimentaria en el producto final. “Es un concepto muy básico y de sentido común”, sostiene David. “Entendimos que cuanto mejor estuviesen los animales mejor carne iban a dar”, abunda Álvaro.

 

Álvaro Jiménez Barbero, en el Foro MeaTIC.

Dentro de su filosofía de búsqueda de la excelencia crearon un espacio único que apuesta por la sostenibilidad y la transparencia, concebido para ser visitable y en el que no da la sensación de estar en una ganadería. “Es un concepto de enoturismo llevado a la carne”, explica. Un proyecto al que se dotó de un sofisticado laboratorio de control de calidad, naves de destete, naves de recepción, muchas de ellas biosanitarias, aulas de formación y una de sus principales joyas: el Centro de Elaboración de Vacuno de Calidad (CEVAC) donde cierran el círculo transformando el producto. Incluso en sus inicios contó con un espacio gastronómico, actualmente dedicado exclusivamente al departamento de I+D. Una propuesta que alcanzó un gran reconocimiento y difusión inicialmente gracias al boca a boca, “que -reconocen- fue nuestra mejor publicidad”, y de la que no tardaron en hacerse eco con profusión los medios de comunicación.

Productos totalmente seguros

Para David una de sus principales innovaciones fue la apuesta por la diversificación para sacar al mercado un producto con muchísimo valor añadido con una garantía total de seguridad para el consumidor. “Eran productos sencillos, sanos, que se pueden preparar rápidamente y que puedes ser tú el cocinero”, destaca Álvaro. Un catálogo donde desputan el carpaccio, su línea de hamburguesas, las carnes curadas o los precocinados, pero del que ambos hermanos destacan con orgullo su exclusivo steak tartar, siendo la única marca que pone esta referencia en el mercado. “Es un producto que refleja un poco nuestros valores, porque para desarrollar un buen tartar necesitamos una materia prima de primerísima calidad, se precisa conocimiento del oficio de carnicero para hacer un despiece especial y tiene que tener muchas garantías sanitarias para ponerlo en el mercado”, resume David.

La Finca también ha sido revolucionaria en la presentación de los productos, apostando por un cuidado y llamativo packaging, sus modernas carnicerías, puntos de venta en centros comerciales con marca e incluso en el lenguaje. “Dos ejemplos son las hamburguesas La Virgen y La Madura, que podrían ser hamburguesa de ternera o de vaca, pero la característica principal de la hamburguesa la virgen es que no tiene aditivos y está hecha con vacuno joven, y la madura, hecha con carnes maduradas de animales adultos. Ya que esta denominación, más amplia, es más apropiada que decir si la hamburguesa es de añojo o de vaca”, argumenta Álvaro.
Para Álvaro su modelo de negocio se ha basado en hacer bien las cosas y avanza que están trabajando para seguir mejorando en todo el proceso conscientes de que ante la creciente tendencia “veganista” “tenemos que ser un negocio modélico para revalorizar el mundo de la carne, que es indispensable para nuestra nutrición”.

Valorizar las grasas

En cuanto nuevos productos, revela que dado que presumen de que las grasas de sus animales son saludables están investigando en este campo y están haciendo la Flor de Vacuno, una grasa animal como una mantequilla que se puede utilizar para madurar las carnes o cocinar a la carne a la parrilla o la plancha, e incluso están haciendo el desarrollo de un paté, un foie, de un hígado sano. “Estamos trabajando en esos subproductos que estamos orgullosos por su calidad, en cómo transformarlos para que puedan valer para hacer un chorizo o un foie como cualquier otra carne”,
“Tenemos que seguir evolucionando en la transformación, apostando por un producto de calidad, innovador y, sobre todo, seguro”, subraya David, advirtiendo de que “los atajos no son buenos para nada”. “Las empresas cada vez tenemos que hacer las cosas mejor. Y hay que hacer un esfuerzo para que el consumidor pueda distinguir la paja del grano”, sentencia Álvaro.

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